Te esperaré en la estación a las cinco, cada día, hasta que vayas.
Jamal K. Malik, Slumdog Millionaire
Escuchando: Presuntos Implicados – Esperaré
Te esperaré en la estación a las cinco, cada día, hasta que vayas.
Jamal K. Malik, Slumdog Millionaire
Escuchando: Presuntos Implicados – Esperaré
Estreno el 12 de noviembre, a las 9 de la noche en la Filmoteca de Andalucía.
Escuchando: El Bicho – Locura
Byrne interpretó este papel porque Humphrey Bogart ya no vivía. Reagan, envuelto de lleno en una reyerta de gangsters italianos e irlandeses, intentaba tirar de ingenio para salvar el culo y llevarse a la chica. Cuando el paso de las décadas ponga las cosas en su lugar, esta película filmada en 1990 se recordará como una de las mejores de su década.
Leído en Soitu a propósito de Muerte entre las Flores
(Arrodillados ante los Coen, 24 años después)
Escuchando: The Who – My Generation
Escuchando: Despistaos – Cada Dos Minutos (con Kutxi y Rulo)
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Consejo: no os perdais la nueva película de Michel Gondry (que acaban de poner en cartelera en Córdoba y que por desgracia no sé cuanto durará). Es, con diferencia, lo mejor que he visto en el cine en una temporada muy larga, simplemente genial. Y la Página web es espectacular
Escuchando: Celtas Cortos – Hazte el Sueco
Graham Chapman, coautor del Sketch de “El Loro Muerto”, ya no existe. Ha dejado de ser, a pasado a mejor vida, descansa en paz, la ha palmado, se ha ido al más allá, mordido el polvo, la ha diñado, ha exhalado su último aliento, y ha ido a encontrarse con el Gran Jefe del Entretenimiento Ligero en los cielos.Y supongo que todos pensamos lo triste que es que un hombre de tal talento, tal capacidad y amabilidad, de tal inteligencia, se haya desvanecido tan de repente a la edad de tan sólo cuarenta y ocho años, antes de que pudiese alcanzar muchas de las cosas de las que era capaz, y antes de que se hubiese divertido lo suficiente.
Bueno, creo que debería decir: “Chorradas. Que tenga buen viaje, el cabrón aprovechado este. Espero que se fría”.
Y la razón por la que pienso que debería decir esto es que el nunca me perdonaría si no lo hiciese, si dejase pasar esta maravillosa oportunidad de tomaros el pelo en su honor. Lo tenía todo salvo el buen gusto constante. Pude oirle ayer por la noche, mientras escribía estas palabras, susurrándome al oido:
“Vale, Cleese, estás muy orgulloso de ser la primera persona que dijo “mierda” en la televisión británica. Si este acto es para mí, para empezar, quiero que seas la primera persona que diga “Joder!” en un funeral británico.
El problema es que no puedo hacerlo. Si él estuviera conmigo ahora probablemente tendría el coraje para hacerlo, porque siempre me transmitía su audacia. Pero lo cierto es que me faltan sus huevos, su maravillosa capacidad de desafío. Así que me tendré que contentar con decir “Betty Mardsen…”
Pero hoy habrá espíritus mucho más audaces y desinhibidos que yo. Jones e Idle, Gilliam y Palin. Sólo Dios sabe lo que nos depara la hora siguiente en el nombre de Graham. Pantalones caídos, blasfemos sobre pogos, increíbles demostraciones de pedorretas a alta velocidad, incesto sincronizado. Uno de los cuatro planea meterse por el culo un ocelote muerto y una máquina de escribir Remington de 1922 con el acompañamiento de el segundo movimiento del concierto para chelo de Elgar. Y eso sólo en la primera parte.
Porque, veréis, Gray lo hubiera querido así. De verdad. Cualquier cosa por él, salvo buen gusto descerebrado. Y eso es lo que simpre recordaré de él, además naturalmente de su extravagancia olímpica. Era el príncipe del mal gusto. Le encantaba escandalizar. De hecho, Gray, personificaba y simbolizaba más que nadie que haya conocido todo aquello que era más ofensivo y juvenil de los Monty Python. Y su gusto por impactar a la gente le llevó a logros cada vez mejores. Me gusta pensar que fue una luz pionera que iluminaba el camino que podían continuar espíritus más tenues.
Algunos recuerdos. Recuerdo escribir el discurso del sepulturero con él: “Muy bien, nos la comeremos, pero si luego te sientes mal, cabamos una tumba y vomitas en ella”. Recuerdo descubrir en 1969, cuando escribíamos cada día en el piso que Connie Booth y yo compartíamos, que había descubierto recientemente el juego de escribir palabras de 4 letras en pequeños cuadraditos de papel, y que sigilosamente iba colocando en puntos estratégicos del piso, haciendo que Connie y yo nos viéramos envueltos en frenéticas búsquedas de papelitos en el último minuto cada vez que esperábamos visitas importantes en casa.
Lo recuerdo en las fiestas de la BBC, arrastrándose a 4 patas y restregándose contra las piernas de ejecutivos vestidos en traje gris, para luego mordisquear las más apetecibles pantorrillas femeninas. De eso también se acuerda la sra. de Eric Morecambe.
Recuerdo cuando lo invitaron a hablar en la sindical de Oxford, y como entró en la cámara vestido de zanahoria -un traje naranja que lo cubría por entero terminado en una brillante ramita verde a modo de sombrero-, y a continuación, cuando llegó su turno de hablar, se negó a hacerlo. Se quedó allí, literalmente mudo, durante 20 minutos, soriendo beatíficamente. La única ocasión en la historia del mundo en que un hombre completamente mudo ha conseguido iniciar una revuelta.
Recuerdo a Graham recibiendo un premio de TV de la revista Sun de manos de Reggie Maudling. ¡Quién si no! Y tomar el premio y caerse al suelo, y arrastrándose hasta su mesa, gritando lo más alto que podía. Y si recordáis a Gray, ya sabéis que era de verdad alto.
Es magnífico ¿verdad? Lo curioso de escandalizar… no es que moleste a alguna gente; creo que proporciona a otros un momentaneo gozo liberador, pues nos damos cuenta en ese instante de que las normas sociales que constriñen nuestras vidas no son tan importantes en realidad.
Bien, Gray ya no puede hacer eso por nosotros. Se ha ido. Es un ex-Chapman. Todo lo que nos queda de él son nuestros recuerdos. Pero pasará tiempo antes de que se desvanezcan.
Escuchando: Andrés Calamaro – Culo sin asiento
Escuchando: Extremoduro – Jesucristo García