Y miren lo que son las cosas porque, para que nos vieran, nos tapamos el rostro; para que nos nombraran, nos negamos el nombre; apostamos el presente para tener futuro; y para vivir… morimos.
A ti, adolescente que caminas del brazo de tus 3 amigas, ocupando todo el ancho transitable de la acera, y no te sueltas de ellas ni cuando te cruzas con otra persona. A ti, mujer que te paras a hablar con una amiga justo donde hay un árbol, creando un obstáculo imposible de salvar. A ti, muchacha que caminas hablando por el móvil y no paras de hacer eses sin sentido impidiendo que los que llevamos prisa podamos adelantarte. A ti, mujer que vas a la compra y, porque llevas una velocidad elevada para la longitud de tus piernas, crees que nadie puede ir más deprisa que tú, y no me dejas pasar. A ti, que me pones el carrito de la compra delante y frenas en seco sin motivo aparente para que tropiece con él. A ti, que vienes de frente y no te haces a un lado para dejarme pasar, y luego de quejas cuando tu hombro choca contra el mío. A ti, que eres incapaz de calcular si te da tiempo a pasar por el hueco que hay entre dos personas. A ti, que por que vas de traje y llevas gomina crees que los demás debemos cederte el paso. A ti, que te crees el rey de la acera, sólo tengo una cosa que decirte: